Khedira es el Motta de Mourinho

Mourinho tenía una lista de la compra muy ambiciosa cuando aterrizó en el Bernabéu hace dos meses. Para acompañar a Xabi Alonso en el mediocentro pensó en Gerrard, De Rossi y Schwensteiger. Mal gusto no tiene. Pero como los tres se pusieron a precio de beluga y el portugués piensa en las finanzas del club más de lo que nadie pueda imaginar (¡que alguien le escuche con Carvalho, por favor!), les dio la pista buena: "Traedme a Khedira, que es muy bueno y además acaba contrato en 2011". El tunecino-alemán deslumbró en Sudáfrica por su polivalencia, movilidad y llegada en las jugadas a balón parado. Será un fichaje de equipo. ¿Acaso conocía alguien en España al gran Uli Stielike cuando lo descubrió Santiago Bernabéu?
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Me hablan maravillas de Sami Khedira como persona, dato a valorar cuando alguien se pone la camiseta blanca. Me lo corrobora el compañero José Luis Guerrero, al que felicitó por ser capaz de localizar al futuro fichaje blanco en las calles de Stuttgart y meterse a jugar con él en un Salón de Billar. El chico nos muestra la cara de la ilusión. Coge el taco con la mano izquierda (aunque sea diestro para el fútbol no le puedo decir nada porque yo también juego al billar con la 'siniestra'), tiene la mirada limpia (conciencia tranquila) y es grande como las torres de la vieja Ciudad Deportiva.
En realidad, Mourinho quiere a Khedira para que haga las funciones en la medular que en el Inter desplegaban Motta y Muntari. Un centrocampista capaz de cortar y distribuir con sentido común, pero también de incorporarse al ataque gracias a su envergadura y su potencia en carrera. Un tipo capaz de nadar y guardar la ropa pero también de irrumpir por sorpresa. Sami armará el taco y jugará a dos bandas. Me lo confirma el intrépido Guerrero...



