No hay que sobrepasar los límites del cuerpo
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Los pilotos sólo quieren correr. Lo llevan en el ADN y está bien que así sea, porque es la gasolina para una pasión que les lleva a superarse día a día, a la búsqueda de esa excelencia que se llama victoria. Por eso, en cuanto se caen se lanzan hacia su moto para intentar ponerla de nuevo en pie y seguir adelante. Y también desean regresar cuanto antes tras una lesión. Son tipos especiales, valientes, fuertes y sanos, hechos de una pasta que les diferencia de los demás mortales. Ha sido así siempre, pero en los últimos años los avances de la medicina deportiva y de la traumatología quirúrgica han propiciado recuperaciones próximas a lo milagroso. La más reciente y sonada es la de Rossi, de nuevo en la moto sólo seis semanas después de romperse la tibia y el peroné.
Otro que pretendía correr este fin de semana es Terol, pero afortunadamente han sido razonables. Se hizo daño en dos vértebras, ninguna tontería, en su caída de Montmeló y ha viajado a Alemania para poder estar en pista. Le está costando, sin embargo, hacerlo más de lo previsto y será duda hasta última hora, porque sólo después de probarse en los entrenamientos (si es que puede) decidirá si toma la salida el domingo. Insisto en que entiendo y elogio el pundonor de estos deportistas, pero también creo que no se deben sobrepasar los límites del cuerpo. Nico quiere ser campeón del mundo de 125cc este año y hará lo que esté en su mano, y un poco más, por conseguirlo, aunque espero que sin tentar a la suerte más de lo imprescindible. Si los médicos no lo ven claro tampoco le dejarán saltar al asfalto, pero ya digo que me parece obligado que no se lleven las cosas tan al límite. Hay cosas mucho más importantes que ganar una carrera o un título...




