Pese a todo, un fichaje inteligente

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El caso de Modeste M'bami no es nuevo en el mundo del fútbol y pone al descubierto la permeabilidad de incluir en los contratos renovaciones unilaterales. Gerardo Movilla, anterior presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) siempre sostuvo que no era de recibo en una España democrática que los clubes decidieran prolongar la estancia de sus futbolistas sin contar con su opinión. Clásico tema. Y el problema para el Almería es claro. Si el camerunés no reconoce los dos años que le prorrogó la entidad presidida por Alfonso García, la FIFA siempre da la razón al jugador. Nunca al club. En la literalidad de esta argumentación tendríamos que admitirlo: M'bami se pirará y los rojiblancos no verán ni un duro.
Ahora bien. Creo sinceramente que M'bami debería mostrarle más agradecimiento a un Almería que le rescató cuando se entrenaba en un mediocre equipo inglés que pasaba de él. El Almería le brindó la opción de jugar en España, en la mejor Liga del mundo y de competir por jugar el Mundial. Conocía donde venía y era consciente de a qué se comprometía. Y sabía que el club le podía prorrogar (o no) de manera unilateral su contrato por dos temporadas el 30 de marzo. En ese sentido, M'bami no ha sido leal. La pena es que, si nadie lo remedia, Juan Manuel Lillo se va a quedar sin un sensacional mediocentro. Pero ya se sabe. Si un jugador no quiere estar en un equipo, siempre pasa lo mismo. Consigue lo que quiere y los clubes se la tienen que envainar.



