Armstrong cae sin gloria
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Lance Armstrong, 39 años en septiembre y ganador de siete Tours, cayó ayer con estrépito. No sólo literalmente, sino deportivamente. Hizo la subida a Morzine a ritmo de cicloturista. Él, con las fuerzas justas para alcanzar la meta; su escudero Brajkovic, mirando el paisaje. Daba pena ver cómo todo un prometedor ciclista, reciente ganador de la Dauphiné, se sacrificaba para acompañar a su líder. Leipheimer y Klöden, lugartenientes de Armstrong, no le habían esperado. Se fueron tras Contador, al que no pudieron dar batalla. Resultado: de ese súper equipo que montó Armstrong, sólo aparece Leipheimer entre los diez primeros, a más de dos minutos de Evans. Klöden está a más de cinco y el resto no cuenta, incluido Armstrong.
Desaparecido el RadioShack en cuanto la cadena se tensó, hay que buscar a los enemigos de Contador en otros equipos. Evans y Schleck ya han mostrado sus bazas. Evans es el líder, pero un líder de 34 años que tras haber sido dos veces segundo en el Tour y campeón del mundo el año pasado tiene limitada su progresión; la diferencia que tiene fue adquirida en el pavés, donde defendió la ventaja que le dieron los cortes que se produjeron por detrás. Caso distinto es el de Schleck, segundo del Tour el año pasado. Aunque actualmente goza del indulto que le dio el pelotón cuando se cayó en la segunda etapa, es un corredor que va a más. Lo que preocupa es que ayer tuvo más fuerzas que Contador. Hay, por tanto, carrera.




