Enorme patinazo de Ferrari
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Ni por un instante tuve dudas de que iban a sancionar a Fernando Alonso por su adelantamiento a Robert Kubica. Y no había que ser muy listo para adivinarlo, conociendo los antecedentes de quienes imparten justicia (por llamarlo de algún modo) en la Fórmula 1. Por ese motivo tengo también muy claro que ha sido su propio equipo el que arruinó la actuación del asturiano ayer en Silverstone. Primero debieron consultar con inmediatez con el director de carrera si era necesario que su piloto devolviera el puesto a su rival, pero incluso yendo más allá y para asegurar la jugada, la solución era indicarle directamente que se dejara sobrepasar de nuevo. Hubiera sido la mejor garantía para evitar lo que ocurrió a continuación
Es evidente que la sanción posterior resultó desproporcionada e injusta, pero a tales desmanes ya estamos acostumbrados y poco se puede hacer para impedirlos. Lo que sí es evitable es no tener la capacidad de reacción necesaria para esquivar el desastre, cuando el propio Alonso tenía dudas sobre si la maniobra era legal. Ferrari no anda fina este año en la resolución de estos conflictos y sus indecisiones causan un serio perjuicio a las opciones al título del español. Con tan poco acierto es imposible ganar el Mundial de mayor nivel y más competido de los últimos años.




