Yo digo Joaquín Maroto

Del Bosque, Casillas y Ronaldo

Joaquín Maroto
Redacción de AS
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La última vez que los actuales seleccionadores de España y de Holanda se midieron fue el 30 de agosto de 2002. Del Bosque entrenaba al Real Madrid y Van Marwijk, al Feyenoord. Fue en la final de la Supecopa de Europa. El Real Madrid ganó 3-1. Apenas hacía unos meses que Casillas se había afianzado en la portería del Real Madrid tras una actuación memorable en la final de la Copa de Europa, disputada el 15 de mayo, San Isidro, en Glasgow. El capitán de la Selección comenzó ese partido de suplente. César le había comido la tostada apoyado por el hoy director deportivo de la Federación, Hierro, y otros jugadores veteranos, Raúl, Morientes y Salgado, entre ellos. Pero acabó como titular tras la lesión de César y desde entonces hasta hoy no ha parado de crecer.

Casillas empezó a ser un veterano ese día. Nunca le habían pasado tantas cosas en sólo veinticuatro horas. Lo que pasó en el partido ya está contado. Pero ese 30 de agosto fue el día más largo en su vida en el Madrid, del que sacó lecciones que ahora le valen en la Selección. Primero, en el desayuno, ya hubo jarana a cuenta de las primas, y al final del día, tras ganar la Supercopa, la fiesta acabó en un plante de la plantilla porque el Madrid había llegado a un acuerdo para vender a Morientes al Barça. Raúl jugó ese día con la camiseta de su compañero debajo de la suya, en señal del protesta. Al día siguiente, en respuesta a la actitud del plantel, el club contrató a Ronaldo. Casillas había sido el mejor, pero se habló más de otras cosas. Hoy, con España, no será así.

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