Yo digo Javier G. Matallanas

El máquina, Pedrito y la felicidad

Javier G. Matallanas
Importado de Hercules
Actualizado a

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No quiero ni pensar cómo voy a escribir el domingo después de la final si ahora lo estoy haciendo con dos lagrimones incesantes cayendo por mis mejillas. ¡Estamos en la final de un Mundial! España ganó y jugó bien. Carles Puyol, el reducto de La Furia en este equipazo, que lleva tres años haciendo el mejor fútbol del planeta, materializó la victoria con un gol de casta, poderío y fortaleza. Un gol del tarzán catalán, conocido en el vestuario como 'el máquina', para hacernos tan felices a los cuarenta y seis millones de españoles que llevamos toda una vida esperando estos momentos. Y, como dice Puyi en sus mensajes: "Todavía nos queda lo mejor". España le pegó un repaso a Alemania. Maduró el partido, quizás excesivamente, porque debimos meter cuarta, quinta y sexta antes, pero, en su primer partido redondo, ganó fácil a Alemania.

Pedrito, la gran sorpresa de la alineación, completó una buena actuación. Fue el mejor de España en la primera parte. Nunca entendí por qué se cambió el nombre deportivo si más que a infantil suena a Juanito, a futbolista grande. Presionó, fintó, desbordó, hizo jugadas maradonianas, dio un pase interior prodigioso a Villa al que no llegó por poco un Guaje que luce menos sin el injustamente sacrificado Torres al lado. Buena decisión de Del Bosque, que nadie adivinó en la previa, porque Pedrito les hizo un roto entre líneas a los pusilánimes alemanes ¡Ni hacían faltas, ni presionaban, ni robaban! Parecían resignados. Los tiempos han cambiado. En el fútbol, ahora gana España.

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