Marc Márquez, un proyecto sólido de campeón
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Sigo a Marc Márquez desde mucho antes de convertirse en la estrella del resplandor que hoy conocemos. No tiene ningún mérito, la verdad, es así simplemente porque Emilio Alzamora me empezó a hablar de él hace ya varios años. No me sorprendían los halagos de su descubridor, es algo habitual y comprensible, cada nuevo talento nace con la esperanza de convertirse en un fenómeno único e irrepetible. "No será para tanto", le decía yo al bueno de Emilio, a medio camino entre la ironía y la incredulidad. Sin embargo, él me aseguraba que sí, que era para tanto y que algún día me acordaría de su vaticinio. Y llevo haciéndolo ya varias semanas...
No es que dudara del buen ojo del campeón mundial de 125cc en 1999, entre otras cosas porque Márquez no es el primer piloto de enorme proyección que surge bajo su tutela. Pero veía a Marc tan jovencito, tan pequeñín, tan tierno, que me parecía un atrevimiento realizar una apuesta a tan largo plazo. No era así para Alzamora, que lo tenía clarísimo y se entregó en cuerpo y alma al proyecto, invirtiendo tiempo y dinero en un chico al que veía campeón del mundo, como él... Todavía hoy no lo es, pero tanta calidad concentrada es cierto que sólo puede tener ese destino. Quizá no sea esta temporada (aunque de momento ya es líder del campeonato), pero su evolución, su carácter, su proyección y su buen hacer invitan al optimismo más justificado. Así que, llegados a este punto, sólo me queda decir una cosa más: Emilio tenías toda la razón.




