Villa cambia la historia
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Según conducía la pelota Iniesta mirábamos a Villa que iba a su izquierda. El destino del pase fue Pedro que estrelló la pelota en el palo. ¿Y Villa? Ahí apareció para recoger el rechace y mandar el balón a gol con suspense, tras tocar dos veces la madera. Como si en ese momento la pelota estuviera soportando el peso de una historia repleta de desventuras en los Mundiales. En la víspera se hablaba del cuarto puesto en 1950. Es decir, que sólo aquellos que superan los sesenta años fueron testigos de aquello. Mirábamos a Villa porque el asturiano nunca falla. Y tampoco lo hizo ayer en un partido espeso, áspero. Que se hizo plomizo salvo por los sobresaltos de los penaltis y las paradas de Casillas.
Villa es el máximo goleador del Mundial, y ya sólo dos le separan Raúl. Seguro que el ex 7 de España se sentirá orgulloso de sentirse alcanzado por otro extraordinario jugador. Ahora sólo falta que Villa también nos meta en la final.




