Yo digo Javier G. Matallanas

El tiqui-taca y la otra España

Javier G. Matallanas
Importado de Hercules
Actualizado a

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Del Bosque mostró al fin sus cartas. Se decantó por jugar con extremos. Navas en su sitio y Villa tirado a la izquierda. Buscó un fútbol más directo. Eso sí, mantuvo a su doble pivote Alonso-Busquets, para la mayoría más defensivo que el formado por Senna-Xavi en la Euro 2008. Había que ganar y ese fue el camino elegido por el seleccionador para buscar la victoria. Menos toque, más cambios de juego, abusando del balón largo, a veces pelotazo. Pero se ganó, que era lo único que importaba ante Honduras. Y se ganó bien. Aunque hubieran hecho falta más goles para ir más tranquilos contra Chile.

No se puede ser dogmático y pensar que España sólo tiene un modelo. Efectivamente, como le respondió Del Bosque a Luis Aragonés, no hay dos Españas. Pero si diferentes estilos de juego, distintas variantes. El que nos llevó a ganar tampoco era dogmático. El tiqui taca era la seña de identidad, pero, además de tocar y tocar, y sorprender en mitad de la maduración pasando de cuarta a sexta velocidad, también se manejaba la suerte del contragolpe de maravillosa. Es cierto que Luis dimitió de los extremos después de probar con Joaquín, Reyes o Riera, y jugó con una banda muerta hasta decidirse a jugar con un solo medio centro defensivo y Xavi Hernández de acompañante. Del Bosque ha vuelto a apostar por los extremos. Es un fútbol más previsible que los intercambios de posición permanentes de Silva e Iniesta. Pero es una opción válida también. Es otra España. También buena. Pero prefiero el tiqui taca...

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