Y casi gana el Madrid en Vitoria
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Hubo que verlo para creerlo. Un Madrid sin Llull, con Jaric que lleva 72 minutos sin anotar, con Vidal al que Messina ha relegado toda la temporada y con Tomic fuera de la cancha por cinco faltas con tan sólo 14 minutos de juego, casi gana al Baskonia en Vitoria. Llega a meter Bullock el triple y ahora estaríamos hablando de un milagro. O de que el Baskonia si no gana ayer no iba a ganar ya nunca. Porque el Madrid nunca se lo puso tan fácil a un rival. Jugó con los justos, y tal es así que el cinco inicial -Prigioni, Bullock, Velickovic, Reyes y Tomic- anotó 53 de los 60 puntos del equipo. De los otros siete, cinco los hizo Garbajosa en un solo minuto de inspiración, y Lavrinovic cuando faltaban 58 segundos para el final.
Pues ese Madrid sin apenas nada, con sus lanzadores perfectamente identificados, sin banquillo porque Almond y Van den Spiegel están para hacer bulto, tuvo la victoria a tiro de un triple, lo cual me ratifica en la idea de que si no se tiene una plantilla completísima, compenetrada, motivada, conjurada e identificada, es mejor jugar con pocos que lo tengan claro que no con muchos y marearlos con las rotaciones. Esto último hizo Ivanovic en el segundo cuarto sentando a los buenos, dio vidilla al Madrid y ya tuvo que ir a remolque hasta el descanso. Ahora espera mañana el segundo partido en el que el Madrid tiene lo que tiene, y el Baskonia será difícil que lo haga peor. Hoy, menos mal, juega el Barcelona.




