La era de los contratos sorpresa

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Que la situación económica del Deportivo es crítica, es público y notorio. Por ello, es normal que el club vaya a por jugadores libres como Saúl o busque cesiones como la de Míchel. Lo que me extraña es que, por muy mal que estén las arcas, Lendoiro acceda a fichar al mediapunta del Valencia sin una triste opción de compra. En el peor de los casos, es decir que Míchel no rompa en A Coruña, regresará a Mestalla con kilómetros y kilómetros en Primera; y eso, ya es mucho.
Si despunta, el Depor le sacará un año el jugo para devolver la naranja a su dueño para que siga exprimiéndola. Al menos, con Arizmendi o Lafita, el rodaje en la Liga le costó sus buenos euros al Atlético y al Zaragoza. La cesión de Míchel es barata ahora, pero se mire por donde se mire, el gran negocio es para el Valencia. Claro que en el Depor se ve de todo, como acaba de suceder con Omar Bravo. El mexicano lleva año y medio en su país y ahora se descubre por un anuncio del Chivas que todavía es jugador del Depor. A veces no es que Lendoiro sea opaco, es un telón de acero negro que con estas situaciones levanta algo más que sospechas.



