Yo digo Juan Mora

El Giro llega demasiado lejos

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Fue el Gavia en 1996, el Finestre en 2005, el Catria en 2006, ayer el Poggio Civitella. El Giro apuesta por los tramos de tierra en sus etapas. Cree que con ello aumenta el espectáculo y, consiguientemente, la audiencia. En la Vuelta también buscamos algo con que enganchar, y ahí están el Angliru y este año la Bola del Mundo. Por duras que sean las ascensiones, siempre está más justificado afrontar rampas de vértigo que tramos de tierra donde los ciclistas pierden la seguridad y, como ayer, la dignidad. Daba pena verles quitándose el barro de los ojos para poder ver y llegando a la meta hechos unos guarros. El ciclismo es competición pura sobre la carretera, no sobre el barrillo. Además, ya hay que ser rebuscado para encontrar caminos como esos.

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En España también los tenemos, por supuesto. Metemos una etapa por la pista que va de Majaelrayo a Cantalojas, rodeando el Ocejón, y lo de ayer es cosa de niños. Pero eso no se nos ocurre. Eso no es lo natural en el ciclismo. Entre otras cosas, porque por allí no se le ocurre a nadie ir con una bicicleta de carretera. Por eso etapas con tramos como los de ayer me parecen fuera de lugar. Y si encima llueve ya es cosa de locos, porque no hay un recorrido alternativo. Lo que me extraña es el silencio de los ciclistas. Aquí se quejan de todo y en el Giro tragan con todo. Aunque después de lo del año pasado... Les metieron por Milán en un circuito que era jabón, y lo más que hicieron fue salir despacito en la siguiente etapa. Veremos si hoy se produce alguna reacción.

Sabadell y Mataró se juegan la última plaza para semifinales. Terrassa, Barcelona y Barceloneta, clasificados.

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