Una huelga muy inoportuna
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La ACB no ha atendido las reivindicaciones arbitrales y recurrirá a los colegiados extranjeros mientras los españoles se mantengan en huelga. El momento no puede ser más inoportuno, y va a suponer un varapalo para nuestro baloncesto de clubes. Porque en un baloncesto financiado con el dinero público de las instituciones no se puede estar hablando de una subida del 32% en los salarios de los árbitros. Éstos no quieren entrar en esta guerra y desvían el debate hacia el convenio colectivo que reivindican, aunque ello supondría una subida aún mayor, pues contempla hasta 120.000 euros anuales para los árbitros de primera categoría. El que más ganará este año serán unos 58.000 euros y la ACB ofrece para el próximo unos 77.000.
Resulta grosero estar hablando de estos incrementos cuando se acaba de anunciar un recorte del 5% para todos los funcionarios. Porque en el baloncesto quién más y quien menos es funcionario, pues la mayor parte del dinero de los clubes procede de las comunidades, los ayuntamientos, las diputaciones y las cajas de ahorro. Pero esto no se sabe. La ACB lo oculta. Tampoco dice cómo reparte el dinero de la televisión a los clubes. Ni cómo es su estructura económica. Ni cómo gestiona el aval de los clubes. En cambio facilita con pelos y señales su oferta a los árbitros. Pues es el momento de poner todas las cartas sobre la mesa. Para saber si lo que piden es una sinvergonzonería o resulta razonable. Hasta que no se sepa, difícil pronunciarse.




