Las finales y la década nefasta
Noticias relacionadas
Del infierno a la gloria en un periodo de diez años es demasiado para la historia de un club del poderío, la grandeza y el historial de triunfos y de títulos del Atlético. Todavía se me estremecen las carnes recordando aquella maldita tarde de Oviedo donde Luis Aragonés sentado en el banquillo asturiano nos envió a Segunda, con un Hasselbaink que falló un penalti que nos hubiese permitido tener un poco más de oxígeno para soñar con la permanencia. Más decepciones que éxitos han sido el balance de tan nefasta década. En el lado positivo, el ascenso a Primera y la presencia en Champions.
Por supuesto, sería de poco agradecido no hablar de la irrupción de don Fernando Torres. El Niño ha sido la bandera que nos ha permitido salir de tan complicado atolladero. Enrique Cerezo y Miguel Angel Gil han tenido que soportar carros y carretas. La intervención judicial fue nefasta para la falta de ilusión de una plantilla que se abandonó a su suerte. La muerte del presidente Jesús Gil fue otro mazazo para la estabilidad del club. Luego, hubo errores manifiestos en la planificación deportiva y más vale no recordar la retahila de técnicos y fichajes que no aportaron nada. Los que nunca fallaron fueron los aficionados. Estas dos finales se las merecen más que nadie. Su fidelidad es incomparable y sueñan con la fiesta de Neptuno.




