La clase B atlética se reivindica
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La clase B del Atlético se reivindicó ante el Valladolid y sacó los colores a los mal pensados que ya otorgaban los tres puntos a la gente de Clemente. De Gea volvió a demostrar que es un portero que marcará una época en nuestro fútbol. Los colchoneros fuimos unos anfitriones de lujo y a la gente de Pucela la tratamos a cuerpo de rey. Es imposible conceder tantas facilidades y fallar de manera reiterada sus delanteros. Incluso el gol de Juanito parecía un regalo que no esperaba nadie por el Calderón. Los madrileños se movían en base a detalles de los currantes. Valera seguía haciendo buena su banda derecha, Jurado subía puntos en cuanto a la labor de cabeza pensante y Salvio dejaba claro que su intención es conseguir que tanto el Kun como Forlán no se duerman en los laureles. Hasta es posible que alguno de ellos hayan dejado claro que han merecido más confianza. En las gradas el tesoro eran entradas para Hamburgo y Barcelona.
Luego en el segundo tiempo la ansiedad de los visitante fue su peor enemigo y al final la noche se convirtió en una penitencia con los tantos de Jurado y Forlán. Nadie pensaba entre los rojiblancos en los tres puntos y felicidad absoluta, pese a que la cabeza sigue estando en sus dos finales de las próximas dos semanas. Estos partidos los toman a título de prueba y para engrasar la maquinaria. De Gea sigue admirando a la gente y Ujfalusi volvió a demostrar que de lateral funciona mejor que de central. Ya solamente faltan dos partidos para acabar una Liga anodina y es que este Atlético ha sido llamado esta campaña para cosas más importante. La cita es Neptuno para festejar los cuatro títulos que pueden caer en las vitrinas.




