Yo digo Juan Mora

La montaña es implacable

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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El montañismo sigue siendo de largo el deporte de mayor riesgo. Ya en los años 70 se advertía, cuando las expediciones españolas se lanzaron a la conquista de los ochomiles, que la montaña se cobraba el 35% de las víctimas que se producían cada año practicando deporte. Se le añadían los accidentes mortales de los deportes que le siguen en peligrosidad (submarinismo, ciclismo, caza, motociclismo, pesca, automovilismo y esquí) y totalizaban el 90% de la mortalidad deportiva. Pero mientras en estos siete deportes las medidas de seguridad han logrado rebajar los accidentes, los del montañismo están en progresión. Sólo en las montañas del Himalaya van 23 montañeros españoles fallecidos en los últimos diez años.

Cada vez son más las expediciones, cada vez son más complicados los retos, cada vez son mayores los compromisos con los patrocinadores. Se fuerza al límite para hacer cumbre; de no conseguir el objetivo, peligran futuras financiaciones. El montañismo roza ya la competición pura. Lo hemos visto estos días entre Edurne Pasaban y Oh Eun-Sun. En la montaña hay aludes, hay desprendimientos de bloques de hielo, hay grietas... y a partir de los 7.500 metros se entra en la llamada zona de la muerte. ¡Como para andar con prisas o con exigencias! Entre la oficiosa conquista del Everest en 1924 por parte de Mallory e Irvine y la oficial de Hillary y Norgay transcurrieron 29 años. Ahora se conquista contrarreloj. Eso la montaña no lo perdona.

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