La pasión es su camino a la felicidad
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Lo de Ángel Nieto es toda una lección de vitalidad aderezada con una generosa dosis de pasión. A mí, estar a su lado me insufla optimismo e ilusión, es capaz de contagiar esa forma única de entender la vida que le ha llevado a ser grande entre los grandes. Cuando ya ha cumplido 630 años, como dice él en tono jocoso, sigue disfrutando de las motos casi como cuando comenzó a correr siendo un crío. Se le ilumina la mirada cuando habla de Rossi o de lo bien que lo pueden hacer los pilotos españoles en este incipiente Mundial. Es, junto con su familia, lo que le hace más feliz y por eso sigue en la brecha después de ¡44 años! en el campeonato.
Pero, además, Ángel es un tipo agradecido. Sabe que le debe todo a las motos (aunque casi tanto como las motos a él) y por eso no escatima esfuerzos en contribuir a su grandeza, a su difusión, a su desarrollo. Podría quedarse en casa viendo las carreras por la tele, olvidarse ya de aviones, hoteles y lluviosas mañanas en Japón, pero no es lo que quiere. Al menos aún no. Se divierte con lo que hace (como Valentino, también dice él) y es la gasolina que pone en marcha cada mañana esa pasión irrefrenable. Lo dicho, todo un ejemplo para los que, también cada día, queremos seguir adelante...




