Molina, ante otro desafío apasionante
Noticias relacionadas
El automovilismo español hace ya tiempo que alcanzó su mayoría de edad. Y está disfrutando de una esplendorosa madurez gracias a éxitos como los de Alonso en la Fórmula 1, Marc Gené en las 24 Horas de Le Mans o Carlos Sainz en el Dakar. Y seguimos creciendo. La llegada de Miguel Molina al Campeonato Alemán de Turismos es otro síntoma muy esclarecedor de nuestra buena salud en cualquier disciplina. Porque entrar en el DTM no es una cuestión baladí, aunque quizá a los aficionados menos entendidos pueda sonarles a algo lejano o de poco calado. Nada más lejos de la realidad. Es un certamen de enorme prestigio, de un alto nivel tecnológico, con una nómina de pilotos de primera categoría y, muy importante, carreras tan disputadas como emocionantes.
Tanto es así, que ningún otro español había logrado hasta ahora incorporarse a esta parrilla, por lo que parece evidente que fácil no debe ser. Y Molina correrá con un Audi competitivo, no con un desecho de tienta que le hayan dado por su condición de novato. Habrá que seguir muy de cerca su evolución, porque si consigue cogerle la medida al campeonato y con la edad que tiene, su proyección de futuro es más que prometedora. Y si participar ya tiene mucho mérito, imagínense lo que supone hacer buenos resultados y, por supuesto, ganar. Sería otro hito para nuestro deporte, una de esas asignaturas pendientes que hace sólo unos años ni nos hubiéramos planteado aprobar. Molina tiene por delante un largo camino, pero ya está recorriéndolo...




