El orgullo de no ser orgullosos

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Las estadísticas y el escudo del Depor unirán el sábado las carreras de Arsenio y Lotina. La vida del Zorro de Arteixo siempre irá ligada a su 'Deportiviño'. Club en el que jugó, devolvió a Primera y dirigió a su primer título hasta convertirlo en Súper. La de Lotina, trotamundos de banquillos norteños, se ha asentado en A Coruña y, con otros mimbres, camina tras Irureta y Arsenio.
Con tantas tardes en el banquillo de Riazor y con aquel cruce de caminos en Las Gaunas allá por 1992, es fácil encontrarles similitudes. Incluso Lotina, para acercar leyendas, tiró de la mítica defensa de cinco de Arsenio para salvar el cuello. Números y sistemas. Lo que realmente les une y dejará un poso imborrable es su personalidad. Sin nombrar a nadie, ésa que hace sentir orgullo de dos técnicos que no han sido, ni jamás serán, orgullosos.



