Alonsistas y antialonsistas
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Alonso y sus títulos en 2005 y 2006 consiguieron que en España se comenzara a hablar de la Fórmula 1 tanto como de fútbol. Hasta nueve millones de telespectadores logró concentrar ante la pantalla. De la noche a la mañana, todos sabíamos de Fórmula 1, e incluso aprendimos a manejar nuevas palabras con propiedad: pit lane, drive through, stop and go, slicks, pole, doble difusor... A los rivales de Alonso les hemos ido haciendo demonios: Ralf y Michael Schumacher, hasta Trulli y Fisichella cuando le ganaban la pole siendo sus compañeros, no digamos ya Hamilton... La Fórmula 1 se fue convirtiendo así en tema de tertulia y debate, porque todos sabíamos, tal y como ocurre en el fútbol. Esto es lo que hace grande un deporte.
Ocurre que con el tiempo cada uno se va formando su propia opinión y existe el derecho a no ser partidario de Alonso hasta el fanatismo. Una carrera como la de ayer, polémica donde las haya, es la prueba de ello. Muchos de los comentarios recibidos en nuestra web sobre la carrera eran para criticar las maniobras de Alonso, que él también se equivoca, que él también comete errores, que él también hace frenazos que provocan accidentes y adelanta a la entrada del pit lane. Como esto es algo evidente, quienes le defienden a capa y espada no le hacen ningún favor a Alonso. Todo lo contrario. Sus palmeros han creado una corriente antialonsista que es real, aunque parezca que no se pueda decir. Pues dicho está.




