El Depor no acabó de creer

El Depor creyó en el milagro durante 25 minutos, y con eso no llega. Fueron los que transcurrieron entre el descanso y el gol de Pedro. En ese corto espacio de tiempo, los de Lotina se juntaron, llegaron a tocar, Riki tuvo una buena ocasión y hasta el Camp Nou comenzó a ponerse nervioso, a saber que la Liga no se había terminado en el Bernabéu y que si la quieren ganar van a tener que sudar, y mucho. En esa escasa media hora, apareció el Depor de la primera vuelta, aquel equipo solidario y con las ideas claras que se mantuvo durante veintiuna jornadas en Europa.
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La charla de Lotina durante el descanso debió tener mucho que ver, porque en la primera parte el Depor fue un equipo complaciente, casi asombrado de las chilenas de Alves, los regates de Messi, el toque de Xavi y la verticalidad de Pedro. Sólo la autocomplacencia del Barça y Aranzubía permitieron que los coruñeses se mantuviesen vivos en el partido, aunque en una agonía futbolística que podía sacar los colores a más de uno.
Guste o no, el Deportivo está viviendo unas vacaciones anticipadas desde que logró la permanencia. Es el peor equipo de la segunda vuelta, pero esos 25 minutos tienen que servir para recuperar al equipo de hace dos meses. Le quedan seis jornadas para recuperar el orgullo; para que Guardado llegue al Mundial amenazando; para que Riki bata sus registros personales; o para que Aranzubía vuelva a dejar su puerta a cero. Por lo menos, ayer no marcó Messi, y eso ya es algo.



