Yo digo Jesús Mínguez

Auténtica prueba de fuego

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Rafa Nadal lleva once meses sin ganar un torneo. Desde Roma, donde derrotó a Novak Djokovic. Desde ahí, con las rodillas doloridas y la cabeza descentrada, pasó por Madrid refunfuñando y perdió la final contra Roger Federer. Siempre a tope. Siempre con dolor. Hasta que Robin Soderling le enseñó su límite en Roland Garros. Desde entonces, Nadal no ha acabado de encontrar ese punto de confianza, de fortaleza mental, que le hacía diferente al resto. Su temporada no es mala: final en Doha, cuartos en Australia y semifinales en Indian Wells y Miami. Pero no es a lo que nos tiene acostumbrados. No es su nivel.

Nadal ha cedido sus últimos 11 partidos contra los ocho primeros del ránking. Pero la tierra es otra cosa. Es su hábitat natural. Sobre la alfombra ocre ha disputado 197 partidos y sólo ha perdido 16: un 91,8% de victorias que le ha dado 25 títulos. Llega su verdadera prueba de fuego. El terreno donde debe marcar su territorio. Sólo debería toserle Federer. Y él lo sabe. No cerrar sus partidos en tierra sí sería preocupante.

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