Ahora que tiemble el Liverpool
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No hay que rasgarse las vestiduras, ni tener el miedo metido en el cuerpo. El Atlético ya demostró el año pasado que le puede bajar los humos al Liverpool donde y cuando quiera. En los dos partidos de la fase de grupos de la Champions, sólo el favoritismo arbitral por los chicos de Benítez, impidió el triunfo madrileño. Incluso la baja de Agüero para el primer partido en el Calderón me eleva la moral: cuanto peor se le ponen las cosas para los rojiblancos, es cuando hacen las machadas más sonoras. La final de Hamburgo está a la vuelta de la esquina y la realidad es que en ese vestuario gente como Forlán o el propio Kun tienen un hambre de títulos continentales exacerbada. Necesitan aumentar su currículum personal.
La eliminatoria va a contar con el morbo de la vuelta del hijo pródigo a su casa. El Niño Torres sigue estando en el corazón de todos los atléticos y se le rendirá la pleitesía debida, pero que nadie se confunda. Este Liverpool asusta a muy pocos. En la Premier las está pasando canutas para acceder a Europa y casi tiene la Champions imposible. Salvo en Europa, su temporada está siendo mediocre y el Atlético puede codearse a dos partidos con él sin mayores problemas. Serán dos encuentros con dos aficiones entregadas y hermanadas. Los números no fallan. Este Atlético, en partidos de eliminatoria, prefiere jugar primero en su casa y luego rematar la faena fuera. Podemos ser la segunda versión del PSV que ganó la Copa de Europa sin conseguir una victoria.




