Sito Pons nos redescubre su pasión
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Sito Pons fue un gran piloto, evidencia que avalan sus dos títulos mundiales de 250cc, los primeros de esa categoría para el motociclismo español. Sin embargo, de aquella época le recuerdo como un hombre bastante frío y calculador, que hacía estupendamente ese trabajo de piloto de motos como podía haber ejecutado cualquier otro, por ejemplo el de arquitecto, para lo que iba antes de que su talento deportivo saliera a relucir. Pensaba, por tanto, que cuando colgase las botas y el casco le veríamos por los circuitos de visita y poco más, que ése no era el ambiente que le hacía más feliz. Es evidente que mi percepción estaba equivocada de pleno... Aprovechó su propia estructura para montar un gran equipo tras su retirada y ahí estuvo, buscando desde el muro de boxes la gloria en 500cc que no pudo conseguir al manillar.
Más tarde, las cosas se complicaron y aquella escudería dejo de tener viabilidad. Ahora sí, volví a pensar, con esto Sito no seguirá en los grandes premios... Y volví a errar el tiro de forma garrafal. Quien había sido el gran defensor de la categoría reina como espina dorsal del Mundial, se adaptaba a las nuevas circunstancias y dirigía sus esfuerzos a las cilindradas pequeñas. Supongo que algo tendría que ver que su hijo, Áxel, quería correr en moto y su ayuda le facilitaría las cosas, pero la verdad es que sus ambiciones han ido mucho más allá de las necesidades del chaval. Confieso que me está sorprendiendo la forma en la que Sito pelea por sacar adelante su proyecto, superando las dificultades propias de esta época dura que nos está tocando sufrir. Parece que también me equivoqué al pensar que la pasión no era el motor de su vida...




