Un regalo con lacito

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El Deportivo acumula cuatro derrotas consecutivas y no hay ningún signo de mejoría, más bien todo lo contrario. Ante un Atlético que jugó al paso, guardando la gasolina para la Europa League, los de Lotina no opusieron resistencia, más bien extendieron una alfombra de indiferencia sobre el césped del Calderón que transforma su caída libre en la Liga en depresión. Sin sangre, sin faltas, sin presión, sin robos, sin casi molestar a De Gea, sin contundencia... sin nada de nada.
La meta es Europa, que sigue a tres puntos, pero con la indolencia que muestra el Depor es como si estuviese a treinta. La semana pasada los coruñeses sumaron a la lucha al Getafe, ayer al Atlético, y por el camino les ha adelantado el Villarreal. La esperanza son Riki, Adrián y Guardado, pero como sigan tardando en aparecer, esto ya se habrá acabado. El otro factor es la seguridad defensiva perdida, tanto que ayer Aranzubía voló y paró, pero los regalos con lacito ya no los desprecia nadie.



