La peligrosa amenaza de los bostezos
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Siempre que puedo, intento no precipitarme en mis conclusiones. Es una buena forma de evitar meter la pata más de lo imprescindible y, sobre todo, creo que las cosas se analizan mejor con cierta perspectiva. Por eso pienso que deberíamos dejar en cuarentena lo ocurrido este pasado domingo en Bahrain, tanto en lo que se refiere al histórico triunfo de Alonso en su debut con Ferrari como al desarrollo de la competición. Sin embargo, tampoco puedo ignorar que muchos fueron los que, después de la carrera, me reconocieron que no se habían divertido demasiado durante esas dos horas. Estaban felices, sin duda, con el éxito del asturiano aunque con cierta sensación de que el espectáculo no había estado a la altura de las expectativas. La peligrosa amenaza de los bostezos se cierne sobre la Fórmula 1...
La mía, seguramente, no es una opinión muy autorizada en este tema. Me gusta buscar en cada carrera un aliciente o punto de interés más allá de lo que se puede ver en la pista. Supongo que como muchos otros aficionados... pero no la inmensa mayoría, el gran porcentaje de los más de cinco millones de españoles que siguieron este primer gran premio del año por la tele. Para ellos, lo que cuenta es lo que pueden apreciar sin demasiados análisis ni complicaciones: la emocionante salida, las paradas en boxes, los adelantamientos, hasta los accidentes... Y de eso, la verdad, hubo más bien poco en Sakhir. Los coches no pueden acercarse unos a otros para rebasarse y la eliminación de los repostajes ha unificado preocupantemente los 'pit stop'. Hasta pilotos y equipos se han dado cuenta de que algo falla y ya se han alzado algunas voces sugiriendo cambios urgentes (entre ellas las de McLaren, aunque en el día que no ganaron, claro está...). Ya digo que prefiero mantener cierta prudencia al respecto, pero sí que me parece importante mantenernos atentos a la evolución de los acontecimientos, para tomar medidas si realmente se hace necesario.




