Demasiado miedo a perder

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El partido que Gay definió como algo más que una final se quedó en tostón. Al Zaragoza le faltó ambición. Dejó correr los minutos y luego le faltó tiempo. Tiempo y precisión con el balón. Tuvo la victoria en el descuento, pero a Herrerita le faltó acierto para fusilar a Coltorti. Pero el Zaragoza no hizo méritos para ganar. Le sostuvieron su defensa y su portero, un Roberto asentado y decisivo. Un poquito de Ander, otro de Abel Aguilar... y nada más. A Suazo, al que temían como a Atila, ni se le vio. Estuvo solo batallando contra la defensa rival.
Y luego los cambios del entrenador llegaron muy tarde. Demasiado tarde. A Gay le sobró paciencia. Si Ander hubiera concretado en el descuento estaríamos hablando de otro cosa, pero al equipo y al entrenador carecieron del hambre de victoria que se les suponía ante un partido así. O tuvieron mucho miedo. El caso es que el empate le hace justicia al partido, pero no le sirve de mucho al Zaragoza. Es un puntito más, sí, pero ahora el descenso queda más cerca que hace una semana, y el domingo llega el Barça a La Romareda. El Zaragoza sólo ha perdido un encuentro en esta segunda vuelta, pero le siguen faltando cinco triunfos y ahora se enfrenta a un calendario terrorífico.



