Riazor desea disfrutarlo otro año más

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Es complicado que algún futbolista en el mundo haya vivido tanto en tan poco tiempo como Filipe. El Barcelona, el hexacampeón, lo volvió loco en verano para nada. La luz del Camp Nou lo cegó, pero casi unas horas después de que Txiki Begiristain firmase a Maxwell su mente ya estaba de nuevo en Riazor. Hoy en AS asegura que Lendoiro ya le perdonó de corazón todo aquello, pero realmente el que se perdonó a sí mismo fue él con su fútbol. Los pajaritos dejaron de sobrevolar su cabeza de inmediato y el Deportivo disfrutó con el mejor Filipe de nunca. No es exagerado decir que él y su 'hermano' Guardado formaban la mejor banda izquierda de Primera, y si me apuran, de Europa.
Justo en su mejor momento, tras una plusmarca de 81 partidos de Liga consecutivos, con el Real Madrid en los talones y mirando al Mundial, un desgraciado choque con Iraizoz se cruzó en su camino. Cualquier futbolista, o mejor dicho, cualquier persona, se vendría abajo; pero él no. No es casualidad que gente como Garbajosa, Casillas o Capdevila le mostrasen su apoyo. Más allá fue Florentino, que lo visitó en persona cuando el Madrid jugó en A Coruña. Está claro que el destino de Filipe es un grande, porque lo tiene todo como futbolista y lo da todo como persona. Su tobillo y Lendoiro dirán cuándo, aunque Lotina y todo el deportivismo suspiran, porque al menos espere otro año más. Lo que no duda nadie en el Depor es que cuando se marche lo hará por donde se merece: por la puerta grande.



