Llovera, el triunfo de la superación
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Hace poco más de dos meses, escribía en este mismo espacio lo siguiente: "Sé que suena a tópico y me disculpo por ello, pero no puedo evitar la reflexión de que el suyo es un ejemplo para todos. Un espejo en el que mirarnos ante las dificultades, el desánimo o la debilidad. Yo, al menos, pienso muchas veces en Albert, porque me gustaría ser tan valiente como él". El Albert al que me refería es Llovera, el piloto que estos días compite en el Rally de México, puntuable para el Mundial de la especialidad. Recupero esas líneas porque me ha parecido que mantienen toda su vigencia, es más, ampliada y corregida. Su gesta es incluso mayor que el subcampeonato en el Nacional de tierra que logró entonces, porque ahora se codea con los mejores pilotos del planeta anclado a su fiel compañera, esa silla de ruedas que nunca le abandona.
Y es que no sólo se trata del desafío deportivo, mayúsculo sin duda. La vida en sus circunstancias no es nada fácil, eso lo podemos imaginar cualquiera, pero ni siquiera los desplazamientos y las complicaciones amedrentan la voluntad férrea de este andorrano. Los aeropuertos, los aviones, los traslados, los hoteles... Lo que para los demás suelen ser aliados, para las personas como Albert pueden convertirse en escollos casi insalvables. Por eso nos dan una lección de coraje, entrega, superación y vitalidad cada día. Llovera es un luchador, como tantos otros que han decidido que sus limitaciones de movilidad no se conviertan también en una limitación para su vida ni sus sueños. Por eso me felicito de volverle a ver en el Mundial y con la misma ilusión de siempre.




