Yo digo Manuel Franco

La esencia de Fernando Alonso Díaz

Manuel Franco
Redacción de AS
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Cuenta la leyenda que Fernando Alonso cometió una falta en su examen de conducir por ir demasiado lento. Esa contradicción aparente es una muestra del misterio que rodea al mejor deportista español del mejor momento de la historia de nuestro deporte. Parece haber diferencias entre Fernando, un muchacho de ya 28 años al que la vida le ha tratado bien gracias a su talento, y Alonso, el piloto capaz de echar una partida al destino cada vez que se pone a los mandos de un monoplaza. Pero son el mismo, un asturiano digno de serlo, con defectos que se ven y virtudes encubiertas. No suele engañar. Hace unos días, en una rueda de prensa en Madrid, sonreía ante las preguntas ingeniosas y se enfadaba o suspiraba con las cuestiones que le molestaban o le aburrían. Así es él...

M al le fueron las cosas en McLaren, en un año en el que tuvo todo en contra, pero en el que debió ganar, pese a todo y todos. El mejor debe serlo siempre. Ahora está en Ferrari y es el máximo candidato al título. No puede ser de otra manera. Le gusta la victoria y ha nacido para ganar. La vida no merece la pena si en nuestra existencia no hay algún instante eterno y Fernando es un coleccionista de momentos. Y nunca deja a medias una carrera. Alonso es una estrella mundial que esconde a Fernando, el muchacho frío y en aparencia lejano que se emociona cada vez que termina primero una carrera y se abraza a su padre. Sólo los más grandes no siempre lo parecen, pero en esa pasión por el hombre que le dio la vida se descubre la esencia de Fernando Alonso Díaz.

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