'El Toro' no ha perdido su bravura
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Ahí queda eso. Con 37 años y una Ducati que no es oficial, Carlos Checa se permitió ayer el lujo de ganar una de las dos carreras de la cita inaugural del Mundial de Superbikes en Australia. Y tan importante como el propio resultado fue la forma en que lo consiguió, con un arranque poco favorable que le obligó a emplearse a fondo para remontar, a utilizar lo mejor de su repertorio, que no es corto considerando su veteranía, para doblegar uno tras otro a sus rivales. El Toro mantiene su bravura, eso parece indiscutible. Y sin querer hacer de su edad un acontecimiento, sí que me parece admirable que mantenga tanto pundonor y coraje.
Lo que Carlos demuestra con actuaciones como la de Phillip Island es, ante todo, su honestidad. La de quien sigue compitiendo con la ilusión de un principiante, sin disimulos. Sale a la pista con el único objetivo de obtener la mejor renta de su moto y de su talento, dejando de lado lamentaciones o excusas a destiempo. Todo ello puede parecer lo normal, lo razonable, pero sabemos que no siempre es así en este negocio de las carreras, del deporte. Me parece que Checa es un ejemplo inmejorable para las nuevas generaciones y también para los que queremos seguir en la brecha sin que el paso del tiempo suponga una coartada.




