Yo digo Carlos Marañón

Misiles para un Premio Nobel

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En esa pelea a cara de perro que mantiene Cristiano Ronaldo contra sí mismo, el único que siempre sale ganando es el aficionado al fútbol. La estadística, como la venganza, también es un plato que se sirve frío, pero tiene mucha menos chicha. Porque los números son lo que uno repasa cuando el balón sale por la línea de fondo, ya hemos visto la repetición de la jugada y no nos queda cerveza en el tercio. Son como los anuncios en la tele. Cada vez más afinados, sí, pero sólo cuando ya no disfrutamos de lo que realmente importa: ganar. A la espera de una dulce venganza deportiva frente al Barcelona, nos quedan los guarismos. Antes, ni eso, pensarán algunos. Y aunque otros dirán que se puede probar cualquier cosa con estadísticas excepto la verdad, los números sí son símbolos de esa realidad, y en ella Cristiano aparece como el nuevo icono merengue.

La única verdad es que el crack no necesita estadísticas porque la fe no sabe de números y el madridismo cree más en el portugués que en el propio equipo, sin otro líder sobre el terreno de juego pese a los esfuerzos de Xabi Alonso por aparecer en el escalafón. "Si tu experimento necesita estadísticas, mejor cambia de experimento", dijo el padre de la física nuclear, el sabio Ernest Rutherford, pensando quizás en algún Pellegrini de las Ciencias. Claro que este Premio Nobel nunca conoció el auténtico tomahawk. Claro que el ingeniero todavía tiene tiempo para lograr el otro Premio Nobel. El del fútbol. El de verdad.

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