Yo digo Juan Mora

El tren del rugby se nos escapó

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Cada vez que comienza una nueva edición del Seis Naciones cuánto lamento que no demos la talla en el rugby para estar nosotros también ahí. Tampoco somos tan distintos a los británicos, a los franceses y mucho menos a los italianos. Pues para ellos, el Seis Naciones es todo un acontecimiento. Los espectadores abarrotan los estadios y disfrutan incluso de ese tercer tiempo tan característico del rugby, en el que jugadores y aficiones confraternizan -ésa es la teoría- después del partido en torno a unas botellas de cerveza. Pero, reconozcámoslo: aquí la cultura del rugby no interesa. Es más, siendo sinceros, aquí el rugby importa un pimiento. La culpa no sé de quién será, pero hubo un momento en el que no supimos o no quisimos coger ese tren.

El rugby llegó a España pronto, en 1923. Para entonces sólo había once deportes federados y de golpe tuvimos cinco más: rugby, baloncesto, boxeo, hockey y motos. Los países británicos y Francia nos sacaban mucha ventaja, pero también se la llevaban a Italia, cuyo rugby se estructuró cinco años más tarde que el nuestro y ahora es parte del Seis Naciones. En dicho torneo será cola de león, pero nosotros no somos ni siquiera cabeza de ratón. Hemos crecido tan poco que si vamos a un Mundial lo hacemos de comparsas (27-15, 47-3 y 48-0) y a nivel europeo, en lo que es el Seis Naciones B, también nos vapulean. Pues esto nos debiera preocupar. El rugby siempre nos resultará más próximo que los deportes de hielo, donde tanto interés hemos puesto.

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