Más lejos que ayer y menos que mañana

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Una vez más Lotina se puso ayer el traje de hombre del club. En verano el de Meñaka le pidió a Lendoiro un recambio por Lafita: nada de nada. El mercado de invierno le abrió de nuevo las puertas de la esperanza, sobre todo tras la lesión de Guardado: nada de nada. La desgraciada lesión de Filipe, unida a la de Angulo, parecía la inevitable guinda para fichar, pero nada de nada. El presidente, ahogado en deudas y embargado por el Mallorca, ha dejado solo al técnico y a lo que queda sano de la plantilla. Lotina, fiel a su estilo, ayer no rajó, no se excusó, ni siquiera protestó. Como él dijo, no tiene intención de echarle un pulso a Lendoiro. La pregunta es si después de todo lo sucedido en estos meses tendrá ganas de sentarse para negociar su renovación.
Hace poco más de un mes el técnico decía en AS que para "renovar sólo necesito que haya una plantilla competitiva". Visto lo visto, parece que su continuidad está más que complicada. Por lo de pronto, tendrá que competir en la segunda vuelta con la plantilla más desequilibrada de Primera. Además, el club está condenado a desprenderse de algunas de sus figuras. El pleno al quince lo tenía Filipe, pero tras su lesión las quinielas de Guardado, Lopo, Juan Rodríguez, Riki o Zé Castro, se vuelven a activar. No tengo dudas de que Lotina es el entrenador ideal para Lendoiro, pero granito a granito lo está invitando a hacer las maletas. Por desgracia, el futuro de Lotina está hoy más lejos del Deportivo que ayer y menos que mañana.



