Yo digo Raúl Romojaro

Sainz debía superar este gran desafío

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Ayer pasé mala noche. Estaba inquieto, nervioso. En esa especie de duermevela que puede llegar a resultar tan agobiante, me venían a la cabeza nombres: Masuoka, Fontenay, Schlesser, Zaniroli, Metge... ¿Cómo iba a ser posible que todos ellos hubieran ganado el Dakar y Carlos Sainz no lo fuera a conseguir? Sólo pensarlo me desvelaba aún más y mi intranquilidad aumentaba. Confiaba absolutamente en el talento del madrileño pero, hastiado ya de tantos comentarios fáciles y poco originales, había llegado a temer que la fortuna pudiera darle la espalda a nuestro campeón. Nunca he creído en la patraña ésa de su mala suerte. De lo que sí soy consciente es de que la victoria exige un alto precio que no todos están en condiciones de pagar.

Menos de tres minutos suponían la delgada línea que separaba la gloria de la derrota. Demasiado poco para no pensar en un pinchazo, en un despiste, en una piedra atravesada en el destino... No, no podía ser. Sainz merecía esta victoria porque había sido el piloto más rápido, más constante, más fiable. Y así, dándole vueltas a lo mismo, estuve hasta que acabó la especial definitiva, no pude respirar tranquilo hasta que todo acabó, la angustia me atenazaba como pocas veces antes me había ocurrido con el desenlace de una competición. Ya está. Sainz ha ganado el Dakar. Puede estar tranquilo. Y nosotros también. Quienes prefieran seguir regocijándose con esos infortunios falsos, que lo hagan. Yo, mientras, pienso disfrutar con este regalo...

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