El tránsito de Hugo hasta Lillo

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Hugo Sánchez estuvo exactamente un año como entrenador del Almería. En ese tiempo sólo fue capaz de ganar dos partidos fuera de su Estadio Mediterráneo. Uno en la pasada Liga al Racing de Santander de Juan Ramón Muñiz; el otro, esta campaña al Málaga de... Juan Ramón Muñiz. Esta debilidad lejos de sus lares fue la que terminó condenando al entrenador mexicano. Despedido. Los dos mandamases de la entidad almeriense, Alfonso García (presidente) y Ricardo Martínez (vicepresidente) se hicieron un retrato-robot de su futuro entrenador. Primera conclusión: "Tiene que ser un motivador". Significativo que la cúpula del club se fije en un tipo de preparador experto en elevar la autoestima de un grupo de profesionales. ¿Estaban hundidos?
P or lo que nos cuentan, la plantilla no estaba en contra de Hugo Sánchez. Más bien al contrario. Pero fallaban los resultados y García buscó una solución para atajar tan negativa dinámica. Y pensó en Juan Manuel Lillo. A pesar de su mucha experiencia es un técnico joven, de quien los futbolistas a los que ha entrenado suelen hablar maravillas. Innovador. Académico. Exigente. Con ideas claras. Su Almería se enfrenta al Villarreal, un equipo que aglutina muchas de sus avanzadas ideas futbolísticas. Fútbol atractivo, valiente, pero con mucha presión (achique de líneas, que diría Valdano). Vuelve Lillo a la élite. No es su última oportunidad porque a sus 44 años todavía tiene mucho fútbol que enseñar. Pero esta etapa para él es una reválida.



