Yo digo Carlos Cariño

Eliseu se la lió a Heinze y a Marcelo

Carlos Cariño
Jefe de Sección de As en Málaga.
En As desde 2004. Desde 2009 responsable de Málaga. Contador de cosas. Todo pasa en la Costa del Sol. Le gusta ampliar horizontes y Andalucía es rica en acontecimientos.
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Fernando Gaspar era el preparado físico de José Antonio Camacho en el Benfica. Hombre inquieto, descubrió en el vecino de Lisboa, Os Belenenses, a un extremo más veloz que Carl Lewis, pero técnicamente aún endeble. De nombre Eliseu. No jugaba. Con el tiempo, Gaspar se fue con Juan Ramón Muñiz. Primero al Marbella. Después ambos ficharon por un Málaga que se desangraba en Segunda. Y propusieron a Fernando Sanz, presidente blanquiazul, traerse a ese torbellismo de Angra Do Heroismo (Islas Azores). No jugaba y el Málaga no pagó un duro. Era una incógnita. Pero encandiló. Corría, corría y corría, como Forest Gum. Por eso Muñiz empezó a encauzarle para sacar partido a esa velocidad endiablada, pero carente de técnica. Aprendió.

El Málaga ascendió. Antonio Tapia llegó al banquillo malaguista y puso a este velocista en la banda derecha. ¡Impresionante! Marcó siete goles y dio seis asistencias. Todo el mundo recuerda su maravillosa actuación en el Santiago Bernabéu. Una pesadilla. Heinze y Marcelo las pasaron canutas. "¿Pero quién es ese diablo que no para de correr?" El fútbol italiano le echó el lazo y se marchó al Lazio. El Málaga le tiraba, pero el Zaragoza se ha cruzado. Y Eliseu valora mucho los lugares donde le dan cariño. Es una persona especial. Excepcional. Va a comulgar con el concepto futbolístico de José Aurelio Gay, un entrenador que fomenta la creatividad y la improvisación. Zaragoza va a disfrutar con Eliseu. Porque es un extremo de los de antes. Gustará.

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