Sin Emaná, más baño de realidad
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Se lo dijo una vez, en el vestuario del Betis, hace más de 30 años, Rogelio Sosa Ramírez, el filósofo de caoba coriana, a Eduardo Anzarda, cuando el puntero oriundo iba a reaparecer tras larga lesión de rodilla. "Ea, ya vas a dejar de ser bueno", espetó Rogelio a Anzarda: quería decirle que, cuando pisara el campo de nuevo, se iban a acabar todos los lamentos sobre su baja, lo bueno que era y los goles que podía haber metido. En la hierba del campo de fútbol, como en la arena del ruedo taurino, se ganan y se pierden los cortijos
El Betis ha demostrado ya lo justito que anda y eso con aportación más o menos estable de Achille Emaná, que hoy juega y desaparece como una gota de tinta en el Continente Negro. En caso transversalmente inverso al de Barack Obama, que acaba el año de gracia y ahora debe demostrar lo bueno que es, Emaná deja al Betis solo ante el espejo y ante la perspectiva de un buen baño de realidad. ¿Más baño de realidad?, dirá Lopera. Pues mire, sí: como el que le espera, en lo suyo, al maestro Barack Obama. Al menos, y pese a ciertas conspiraciones, Achille Emaná juega hoy en Heliópolis. Después, toca baño, baño de realidad.




