La afición no se equivoca en el juicio
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La afición atlética sigue siendo un tesoro impagable. El estudio de mercado que les servimos al Consejo no admite dudas. Olvidarse de Europa, centrarse en la Copa y apostar por la cantera. El resto son cantos de sirena. El Vicente Calderón está deseando apoyar a los Borja, Koke, Keko, Ibra, esos muchachos que nos han devuelto la ilusión en el sentido de que en cualquier momento puede salir otro Fernando Torres. La sangre colchonera fluye de una manera especial. Luchar por ese escudo y disfrutar sobre el campo. La pelea sobre la validez o no de los actuales gestores queda para otros foros. Si ayer mismo la presencia masiva de papás con sus críos en el entrenamiento es una muestra palpable de que el sentimiento de amor a unos colores nunca va a morir. A Quique le encantan este tipo de noticias. Desea que el vestuario sepa lo que piensa su gente y ya tiene su mejor regalo de Reyes. No le debe temblar la mano y la grada se va a volcar con el futuro de la entidad. El latiguillo de la presión son verdades a medias que nunca se cumplen cuando se pone como ejemplo al Atlético. Lo que no van a permitir las peñas son las fracturas y las tomaduras de pelo. Ahora lo que están añorando es que sus ídolos Agüero y Forlán vuelvan a ser los de la temporada pasada y se recuperen los valores de fútbol ofensivo y equilibrio que trajo la recompensa de jugar la Champions.
Mucho se ha hablado desde que se inició la Liga de clima de guerra social. Es imposible. Los atléticos son de una pasta especial y ahora lo que esperan es que los jugadores les devuelvan parte de su apoyo. Desde la final de Valencia, se van a cumplir diez años, no han tenido la suerte de disfrutar con una final. Cerezo y Gil Marín se deben guiar por sus consejos y tener como meta el poder conseguir otra vez que Neptuno saque su tridente. Sin duda una afición que sirve de ejemplo y que todavía tiene algo de miedo pensando que el fantasma de Segunda puede ser una realidad.




