Yo digo Juanma Trueba

El éxito, los reclamos y el interés

Actualizado a

Noticias relacionadas

La idea era sencilla y brillante. Para abrir un nuevo mercado (y un nuevo negocio) bastaba con combinar dos reclamos para el elemental espectador masculino: el fútbol americano y la lencería fina. En el primer intento se vistió a un offensive tackle de 150 kilos con negligé de satén. No resultó. Ni el tipo se sintió cómodo (le tiraba) ni el público lo agradeció. Fue en pruebas sucesivas cuando se concluyó que las elegidas serían muchachas, delicadas al principio y más robustas últimamente. Es decir, modelos en ropa interior con casco y pinturas de guerra. La fórmula parecía infalible y se pensó que animaría otras grandes ligas: enfermeras, azafatas y guardias urbanas. Y del fútbol americano se pasaría al strip-béisbol en camisón y con barro en las bases.

La revolución no ha hecho más que comenzar, pero ya hay quien la pone en duda. Dicen los escépticos que el pollo a la cerveza es la mejor prueba de que no siempre funcionan las combinaciones sugerentes. Tampoco cuajó el casco con soporte y pajita para los vasos, otra idea genial que aportaba refresco y seguridad. O la gorra con ventilador. Hará falta tiempo para evaluar este proyecto, pero entretanto ya hay quien satisface los intereses del público convenientemente parcelados. La prestigiosa Sports Illustrated publica cada año y desde 1964 un especial bañadores (femeninos) que vende cientos de miles de ejemplares y ningún bañador. Parece mejor idea, convendrán conmigo, que poner a jugar a las cheerleaders.

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados