Las alas rojas del deporte
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He tomado un Red Bull en toda mi vida. No repetí la experiencia porque el sabor no me entusiasmó y, sobre todo, porque me puse como una moto cuando lo que pretendía era no dar cabezadas en un largo viaje en coche... Pero no ser consumidor de la bebida no impide que sienta admiración por el fenómeno en que se ha convertido. No me extraña que se estudie en las universidades, la verdad. Su filosofía ha conseguido que la marca sea más valiosa y apreciada que el propio producto. Y la mayor parte de ese éxito se basa en su apuesta por los patrocinios deportivos, en todo tipo de modalidades.
Red Bull es hoy sinónimo de aventura, dinamismo, diversión, atrevimiento... Valores todos muy apreciados por un gran número de consumidores. Se toman una de estas bebidas energéticas que te da alas y se sienten parte de una familia de tíos enrollaos y con ganas de disfrutar de la vida. Aunque tampoco olvidan otras virtudes, como la solidaridad. Por eso apoyan la fundación 'Winds for life', que trabaja en favor de la investigación de las lesiones medulares. Los aficionados al deporte, por tanto, debemos felicitarnos de que existan empresas como ésta, que tienen tan claro que este mundo es la plataforma ideal para transmitir que hay una apasionante forma de vivir la vida...




