El partido se repite en el cielo
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H ay reminiscencias históricas que alimentan por sí solas la rivalidad Tenerife-Atlético y hacen de estos partidos una cita deliciosa. No es de extrañar que las entradas volaran y que ayer el único papel fuera aquel que informaba de que "no hay billetes". Se reproduce un duelo que se jugó la última vez en Segunda, en 2001, entonces bautizado como el partido del infierno. Infierno, sí, porque así llamó Gil a la experiencia ingrata de ver a su club en Segunda y con idéntico término replicó Pérez con una estruendosa campaña publicitaria. Al final, fue el Tenerife el que logró sus fines: ese día, reventar el estadio; esa temporada, subir. Y, de paso, extender a dos años la ausencia atlética entre los grandes.
El partido se repite. En el cielo. Está el Tenerife donde siempre quiso estar en Primera, además con vocación protagonista y renta para no llorar. Debe hacerlo hoy, pues sólo divirtiéndose abrochará los puntos. Las trae el Atlético de Quique, a quien el intento de remontada duró dos semanas. Llamado está el Tenerife a aprovecharlo si le acompaña este Heliodoro de nuevo en ebullición. El partido del infierno se repite. A ver quién se quema.



