Los miedos ahora son pericos

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Basta con reseñar que el primer remate a puerta del Espanyol llegó en el minuto 67, ya con el 2-0. Es suficiente para hacerse una somera idea de la impotencia perica, en su quinto partido sin ganar (el séptimo contando la Copa) y, sobre todo, del porqué. De nada sirve el toque sin profundidad, la posesión sin ocasiones. Hasta hace un par de semanas, la torpeza blanquiazul residía en la sequía goleadora. Un fallo de solución demasiado simple, debieron barruntar, pues ahora ni siquiera se genera peligro. Y si a ello se añaden puntuales errores colectivos, como el de la zaga en el 1-0, ganar se antoja imposible. El Espanyol se apropió de los miedos del Atlético. Es la eterna historia del equipo aspirina ante rivales congestionados en la tabla. También eso es un clásico.
El problema es más acuciante si se tiene en cuenta que Pochettino lo probó casi todo. Dio entrada a Nakamura, que a la postre forzó la falta del primer tanto del Kun. Luego metió a Coro (perpetuo revulsivo), adelantó a Verdú, puso al incipiente goleador Ben Sahar... Pero apenas logró el Espanyol quedarse con diez jugadores, recibir dos tantos más y atenazar a su hinchada. Otro año. Y sí, eso también es un clásico.



