Un 10 para todos
Hay que estar contentos por lo que el Málaga hizo el sábado en Sevilla. Quizás mereció más, pero tutear a un equipo que cuadruplica en presupuesto al conjunto malagueño, es digno de mención. Los jugadores se comportaron como jabatos y sintieron la presión de que Juan Ramón Muñiz tenía la soga al cuello. Dieron una lección de juego, de toque y de eficacia. Y también tuvieron esa pizca de suerte que hace falta tanto en el fútbol como en todos los órdenes de la vida. A lo mejor les queda un mal sabor de boca porque se les escapó de entre las manos un 0-2. Pero la diferencia es que el Sevilla tiene a Luis Fabiano, delantero centro titular de la selección brasileña, y al Málaga le falta un goleador. Aun así, un 10 para todos. El Málaga es un sentimiento. Volveré.




