Para Muñiz este es un macht-ball

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Fernando Sanz no le ha dado ningún tipo de ultimátum a Juan Ramón Muñiz. Pero la cosa está mal. Una derrota del Málaga esta noche en el Sánchez Pizjuán podría suponer su destitución. Pero hay dos factores que podrían frenar su despido; el primero, la precaria situación de la entidad; el segundo, que no hay muchos técnicos en el mercado que mejoren al actual responsable del banquillo malaguista.
El problema del Málaga no es de entrenador. Muñiz está capacitado para sacar adelante al equipo y Sanz lo sabe y lo valora. La cuestión es social. Una parte de la grada de La Rosaleda, muy significativa le ha cogido manía. Y como el equipo va colista, pide una víctima. Es muy significativo que, entre bastidores, empiece a salir el nombre de Víctor Fernández como sucesor de Muñiz que, recordemos, tiene dos años firmados, a razón de 450.000 euros por cada uno de ellos. Dineral para el Málaga.



