¿Y por qué no le vio el Tenerife?

Noticias relacionadas
Pedro Rodríguez Ledesma va camino de estrella en el Barça, aunque su historia comenzó bien lejos. Aún de niño llegó a Abades, un pueblo costero del sur de Tenerife con menos de 700 habitantes, movido por el trabajo de su padre, repartidor de fruta. A la sombra de una leprosería que nunca llegó a utilizarse como tal, comenzó a dar sus primeras patadas al balón. "En Abades sólo había dos distracciones: la escuela y el polideportivo", dice. Gracias al buen ojo de su hermano, que intercedió ante su padre, ingresó en el Raqui San Isidro. Allí comenzó a destacar por su velocidad. Sus rivales de entonces cuentan que "al pibe se le veía que iba para jugador grande". Su entrenador, Iván Rodríguez, lo recogía cada día en su pueblo para llevarle a entrenar a San Isidro. Él fue quien le obligó a golpear con las dos piernas. Increíblemente, el Tenerife nunca reparó en su calidad.
Fue descubierto en el Torneo Juvenil de Adeje en 2004. Josep Colomer se lo llevó a Barcelona, donde triunfó hasta llegar al filial culé, que entrenaba Guardiola. Este verano pudo volver a Tenerife como cedido, pero Pep fue tajante: "Ni tocarlo". Ahora está a un paso de la gloria y el Raqui, a otro de recibir 300.000 por descubrirle. El buen ojo tiene premio.



