Yo digo Jesús Mínguez

Rafa y el Dios del Trueno

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Toni Nadal acaba de publicar un libro, con Pere Mas, con el críptico título de Sirve Nadal, responde Sócrates. Un recorrido por el tenis y la carrera de su sobrino aderezado con citas de pensadores clásicos y analogías con teorías filosóficas. En el epílogo se traza esta definición de Nadal: "Es quien es porque ha sabido aprender y se entrena con el orden, la proporción y la armonía de Apolo y juega con la arrebatadora inspiración poética de Dionisos". Pues bien, ahora mismo Rafa no parece encontrar ni la perfección apolínea ni el éxtasis y la locura dionisiaca. ¿Por qué? Porque ha llegado a Londres arrastrando una barrera mental: "Me falta un pelín de confianza y autoconvencimiento". La mente, su mejor arma, aún puede sobre su cuerpo.

Desde las semifinales de Madrid, en mayo, no ha ganado a ninguno de los ocho mejores. El divorcio de sus padres (como ha reconocido) y la lesión de rodillas le hicieron perder poder mental. Entre tanto, cedió partidos con Federer, Djokovic (2), Del Potro (2) y Davydenko. El serbio, el argentino y Murray acechan. Londres sería el mejor lugar para convencerse. Para volver a marcar jerarquía. Soderling, verdugo en Roland Garros, puede ser su catarsis. Ojalá se convierta pronto en Zeus, el Dios del Trueno.

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