El Betis se quedó sin un jugadorazo

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26 de agosto de 2006. Modeste M'bami llegó a Sevilla y se presentó, acompañado por sus agentes, en las oficinas de Manuel Ruiz de Lopera, máximo accionista del Betis, en la famosa calle Jabugo. El equipo verdiblanco estaba dispuesto a poner encima de la mesa 2,5 millones de euros. Pero de manera inesperada, la operación no se realizó y el camerunés se volvió para Francia. Pasó el tiempo. Y en el estío de 2008 el Almería se reunió con Achille Emaná, otro camerunés, que jugaba en el Toulouse. Aparte de los seis millones de traspaso que pidió dicho equipo, el jugador quería nada más ni nada menos que un millón y medio de euros neto por cada una de las cinco temporadas de un hipotético contrato. Claro está, el Almería desestimó incorporarlo.
Emaná se fue al Betis y este equipo, destrozado desde el banquillo por Paco Chaparro, se fue a Segunda. El Almería siguió con su filosofía y este verano echó sus redes a M'bami, tras percatarse de que había quedado libre. Al principio, las distancias entre lo que pidió este futbolista y lo que ofrecía el Almería eran abismales. Pero Alfonso García, de manera inteligente, dejó pasar el tiempo. M'bami no fichó por el Hull. Tampoco por el Wigan. Y soñaba con jugar el Mundial. ¡Bingo! Un gasto inicial de 2,5 millones de euros se quedó sólo en 400.000. Negocio redondo y un pedazo de fichaje. M'bami es un acierto. Y en marzo, el Almería le puede renovar de manera unilateral por dos temporadas más. El Betis se lo perdió y ahora lo disfrutan en el Mediterráneo.



