Yo digo Juan Carlos Rivero

Al Madrid siempre le quedará Iker

Juan Carlos Rivero
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Cinco ocasiones tuvo el Atlético de Madrid y Casillas paró cuatro. Providencial otra vez para un Real Madrid que sigue sin hacer un partido entero. Se vio en Milán que a una buena primera parte siguió una segunda mucho más gris. Anoche sucedió algo parecido. El partido del Madrid duró una hora. La expulsión de Sergio Ramos coincidió con el apagón blanco. Se perdió orden y presión, y los defensas terminaron corriendo detrás de los delanteros rivales. El Atlético se desató al toque de corneta general pero se estrelló en Casillas, que como tantas otras veces volvió a ganar puntos para su equipo.

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Hace algunos años, en el primer período galáctico, se resumía la fuerza de los blancos en la pegada de Ronaldo y las paradas de Iker. Temporadas después muchas cosas han cambiado menos el efecto salvador del guardameta del Madrid, que en el mismo escenario de ayer cumplirá dentro de una semana su partido número 100 como internacional. Cuando todo era alboroto a su alrededor, especialmente en los compañeros que tenía por delante, sólo Casillas mantuvo el tipo, el orden y la sensatez. Le echó una bronca monumental a Pepe en la jugada del gol de Agüero. No le sirvió de mucho porque el brasileño fue un disparate en la última fase del partido.

Iker intentó corregir los defectos que se multiplicaban y acabó por silenciar a la ilusionada hinchada atlética. Por cierto, la misma que pasó de pitar a sus jugadores a mostrarles su apoyo incondicional, dos goles mediante claro está. Los sentimientos en los estadios no son tan distintos. Singular es Casillas, que recuperó en el derbi su carácter salvador. Ayer se volvió a demostrar que cuando el Madrid se hunde siempre le queda una carta, el comodín de su capitán Casillas. El propio jugador declaró al final que no se podían tener ciertos fallos. Que tomen nota algunos...

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